La
campanilla tañe. Una risa involuntaria y
nerviosa, rompe la compostura de los feligreses que explotan en carcajadas en el
silencioso templo. En el preciso instante, justo en ese instante, que el
sacerdote acerca la copa del vino bendecido a sus labios, una avispa asiática se
posó en su nariz. Atemorizado derrama el solícito néctar sobre su vestimenta
litúrgica de color blanco pascua.
Editorial: Diversidad Literaria - cinco líneas

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