miércoles, 21 de septiembre de 2016

SE ACABÓ EL PASTEL


A las puertas de la edad madura mi mundo se rompió en mil pedazos.
Los años, no siempre suman un grado más en habilidad para zafarte  y no mirar de frente los problemas. No, porque te sentirás estafada.

No seré nunca más el comodín de las amistades, no porque me haya vuelto arrogante, sino porque ya estoy en un punto de mi vida que no me apetece que se acuerden de mí por conveniencia. Se acabó, no tengo paciencia ni ganas para el cinismo.


No perderé más tiempo con aquello que me desagrada y me hace daño. Ni pienso perder ni un minuto más en dejarme manipular, ni agradar a quien no agrado.
No soporto los conflictos, las malas maneras, la vulgaridad y a  las personas rígidas de pensamiento.
Buscaré en el cajón de la memoria “mis sueños”  e iré a por ellos.
Comenzaré por echar una mirada a mi pasado, pero solo una mirada, de soslayo, fugaz, para visualizar el poso de mis vivencias, buscando aberturas,  –de hija a madre, de sobrina a tía, de hermana a cuñada, de conocidos a amigos y ex amigos– y que me darán la medida para este presente.

Esta nueva etapa de cimientos firmes, la tomaré con un nuevo empuje que guardaré en mi mochila junto con la sabiduría aprendida en el camino, y con todo el cariño de la gente de bien.

Se baja el telón.



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