20 de octubre 2017
Me
despierto a las cinco de la mañana inquieta. Siempre que viajo no descanso.
Estoy en un duerme vela temiendo no despertarme a tiempo.
Estación
de Guillarei, nueve y vente de la mañana. Espero al tren Alvia con destino
Madrid. Viajaré en el coche cinco, asiento 06C. Se estima que llegará a la
estación de Chamartín a las quince horas. La mañana está fresca y tengo
mariposas en el estómago, como los actores antes de subirse al escenario.
Me
acomodo en mi asiento y ya me relajo. El
libro que estoy leyendo “La Maestra Republicana” de Elena Moya y una bolsita de
frutos secos serán mis compañeros de viaje. Entre cristales admiro el paisaje y sueño. Me
encanta en tren.
En
Madrid me espera mi familia. Están en la estación con una sonrisa que me
abraza. Me achuchan y me siento muy querida.
Hambrientos
vamos presurosos a la casa de comidas “El Rincón Extremeño” famoso por sus
migas. Nos atiende Macarena, una joven jacarandosa que es la alegría de la
huerta.
Más
tarde y con el entusiasmo de unas prometedoras vacaciones, nos sentamos en la
terraza de la plaza del mercado San Miguel saboreando un café y observando a la
diversidad de gente que allí se concentra.
Cruzamos
el viaducto de la calle Segovia y llegamos a la rúa Manzanares a un cuarto piso donde
lo haré mi hogar los próximos días.
Desde
casa se ve La Catedral de la Almudena, de arquitectura neoclásica en la calle
Mayor y la Cúpula de San Francisco el Grande que representa el Madrid más castizo con los
jardines de las Vistillas. Al sur se puede admirar la arteria verde de la
ciudad, Madrid Río. Estoy feliz.
Ya
cómodos y después de deshacer el equipaje nos reunimos en la cocina, un lugar
mágico, entre fogones y un vino nos ponemos al día de los pormenores de nuestras vidas.
21 octubre 2017
Amanece
nublado.
Después
del desayuno, alrededor de las diez de la mañana, nos ponemos en marcha. Ya
luce el sol.
Paseamos
por el Madrid de los Austrias. Cruzamos por la plaza de La Paja, una pequeña
plaza escondida y antigua morería. San Pedro el Viejo en la calle Nuncio.
Cuenta la leyenda que esta iglesia tiene el poder de alejar las tormentas con
su sonido. Y San Andrés, en el barrio de la Latina es una de las parroquias más
primitiva de la ciudad.
Seguimos
caminando por Tirso de Molina, mercado Antón Martín y subimos hasta el barrio
de las letras por la calle León y la calle de las Huertas En esta zona fijaron
su residencia algunos de los literatos más destacados del siglo de oro
español…Lope de Vega, Miguel de Cervantes, Quevedo. Cruzamos la Plaza de Santa
Ana en el barrio de Cortes con el hotel Español y el hotel Reina Victoria, un
edificio emblemático del siglo XIX, y llegamos a Sol.
En
la calle Mayor compramos pan en el Museo del Pan y terminamos en casa Nicasio
tomando el aperitivo con un vino de Madrid entre risas y mucha complicidad.
Más
tarde bordeamos el Palacio de Oriente, cruzamos el viaducto y llegamos a la
cornisa al lado de San Francisco el Grande. Tomamos el último vino en la Trastienda
para descansar del largo paseo.
De
tarde tomamos el circular 2 en la Ronda de Segovia a los pies de la Almudena
dirección Goya. Bajamos en Felipe II y
continuamos por Conde de Peñalver y Ortega y Gasset, llamada la milla de oro,
continuamos por la calle Serrano hasta Colón.
En
la calle Goya degustamos un vino en Platea, un centro de ocio gastronómico y
antiguo cine Carlos III que alojaba la mítica sala “Cleofás”, donde Moncho
Borrajo alcanzó sus primeros grandes éxitos.
Ya
en el Paseo del Prado, que esa noche era peatonal por ser la noche de los
museos, pudimos contemplar este espacio dedicado al arte con exposiciones performance
y espectáculo de luces en Puerta de Alcalá, Cibeles…
Finalmente
llegamos a la calle Moratín dirección mercado Antón Martín donde picamos una
comida típica italiana en uno de los puestos para reponer fuerzas. ¿Quién dijo
que no cansa el ocio?
22 de octubre 2017
Día
otoñal. Hace una temperatura estupenda para una excursión.
Atravesamos
el puente de Segovia dirección a la Casa de Campo. Dejamos atrás las encinas y
los pinos y llegamos al Lago y al antiguo recinto ferial.
Un remanso de calma en medio de la vorágine madrileña y un lugar perfecto para refrescarse durante el verano y disfrutar los días soleados del otoño, como el de hoy.
Sentados
al solecito de mediodía y en la terraza
del restaurante La Pesquera, gustamos el vinito del aperitivo. Bajamos por la
Avda. de Extremadura hasta el nuevo puente de Segovia y después de comprar
deliciosos dulces en La Molinera, regresamos a casa. Hogar dulce hogar.
Al
anochecer, tacos en el restaurante mexicano acompañados con una cerveza bien
fría.
23 octubre 2017
Visita
a Toledo. Madrid-Puerta de Atocha. Tren ave 9,20 h Asiento 4C
Es
lunes y nos sigue acompañando el buen tiempo. Llegamos a Toledo antes de las
diez de la mañana.
Un
buen café para desadormecernos y ponernos en marcha. Hay mucho que ver y
admirar.
Toledo,
ciudad de las tres culturas, musulmana, judía y cristiana. Cruzamos el río Tajo
e iniciamos la visita rodeando la muralla y entrando por la puerta de Bisagra. Después de subir por las escaleras mecánicas
nos encontramos con la Plaza de Zocodover,
centro social de la ciudad y sus calles
angostas con viejas historias. Primera de las muchas fotografías que tomamos
con D. Quijote de la Mancha.
Empezamos
por visitar el Museo Santa Cruz.
Edificio del siglo XVI. En su origen fue un importante hospital. El museo
cuenta con secciones de Arqueología, Bellas Artes y Artes Decorativas. Le
dedicamos un tiempo al Greco, a toda su pintura y en especial a la réplica del
entierro del Señor de Orgaz, así como de muchos otros artistas.
Después
de visitar en el centro histórico El Alcázar, la Plaza del ayuntamiento y la
Catedral de estilo gótico, callejeando
descubrimos casa Palacios un restaurante
de decoración castellana donde comimos y repusimos fuerzas.
En
la iglesia de Santo Tomé, visita imprescindible, está El entierro del Señor de
Orgaz (El greco) uno de los cuadros más famosos de la historia del arte.
La
Sinagoga del Tránsito con su museo Sefardí. La Sinagoga Santa María la Blanca,
de estilo arquitectónico mudéjar. Y los maravillosos miradores del río Tajo.
En
las calles de Toledo, sus tiendas con recuerdos en cerámica, espadas,
damasquino…con los míticos dulces de mazapán, y un buen vino manchego no
dejamos de pensar que por estas tierras cabalgó Don Quijote a lomos de su
Rocinante.
Tren
ave… y regreso a casa. Un día maravilloso y agotador.
24 octubre 2017
En
el centro cultural Conde Duque disfrutamos con la exposición de María Helena Vieira Dasilva.
Pintora nacida en Lisboa en 1908. Desde muy temprana edad su familia estimuló
su interés en la pintura, escultura y música. A los veinte años se trasladó a
París donde murió en 1992. En la segunda guerra mundial se estableció en Brasil
durante siete años.
Pintora
de temas urbanos, Vieira Dasilva jugó un importante papel en el panorama
artístico internacional.
Una cerveza fría en la plaza de las comendadoras, muy conocida por su Convento y el punto de partida para el tapeo por Malasaña,
Comimos
un sabroso cocido madrileño cerca de casa, en el Ministerio de Fomento.
25 octubree 2017
Mañana
de tiendas por Fuencarral y visita al Palacio Santa Cruz del siglo XVI, muy
cerca de la Plaza Mayor. Antigua real cárcel de la Cortes hasta el reinado de
Felipe V. Hoy sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. Se comunica con la
construcción moderna por un gran patio central, donde de sus paredes penden retratos
de todos los ex-ministros
.
Ya
de tarde y después de comer en un restaurante de la Plaza Santa Ana, nuestros
vecinos de mesa eran los actores en el teatro Calderón Carmen Conesa y Xavi
Mira de la comedia musical “La Familia Addams”, visitamos el Museo Reina Sofía, en Atocha. El edificio,
neoclásico, es el Antiguo Hospital San Carlos del siglo XVIII, actualmente se
le conoce como edificio Sabatini, en honor al arquitecto italiano que lo
diseñó.
La
exposición que disfrutamos es la colección de 385 obras donada al museo por la galerista
de arte contemporáneo Soledad Lorenzo. De Santander, esta mujer menuda y
meticulosa de prestigio internacional estuvo al frente durante 25 años de su
galería, referente indiscutible del mercado de arte en Europa.
¡Y
cómo no!, visita obligada al concurrido Guernica.
Desde
la cúpula del museo contemplamos una maravillosa vista nocturna.
Al fondo la
estación de Atocha.
Acabamos
el día en casa Nicasio, con los típicos cacahuetes salados regados con un tinto
madrileño.
Hoy
cenita en casa, cómodos y al calor del hogar.
26 octubre 2017
Desde
el mirador en la última planta del Corte Inglés, se puede distinguir, a lo
lejos, el Cerro de los Ángeles, el centro geográfico de la península ibérica.
Un lugar de recogimiento y meditación.
En
el restaurante de la casa de Andalucía nos tomamos el aperitivo disfrutando de
las vistas y al calor de su terraza.
Parque
del Retiro. Son las cinco y aprovechamos el solecito en esta tarde de otoño.
Los árboles nos cobijan con su colorido de ocres y rojos encendidos. Nos
paramos en la fuente del Ángel Caído del escultor madrileño Ricardo Bellver. La escultura está
inspirada en unos versos del paraíso perdido:
“Por su orgullo cae arrojado
del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás.
Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose
en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más
funesta y el odio más obstinado”.
Canto
I de El paraíso perdido, Milton.
De
regreso en la calle Arenal, entre Sol y Ópera, concierto de voces de los
estudiantes del conservatorio, un placer para los sentidos.
Acabamos
el día haciendo cola en la Plaza Mayor, para degustar un bocata de calamares
típico madrileño y una caña.
27 octubre 2017
De
nuevo nos encontramos en el Parque del Retiro. Esta vez para la inauguración a
la exposición de pintura y escultura del 84 Salón de Otoño en Casa de las
Vacas.
Al
salir ojeamos en la Cuesta Moyano en la caseta número 15 libros a 1 euro. Este
mercadillo al aire libre y a pesar de su decadencia sigue siendo un lugar
emblemático de buscadores de primicias.
Con
ganas nos pusimos a caminar por la ciudad, sin prisas, disfrutando simplemente
de la gente, de las risas de los niños, de los malhumorados jovenzuelos, de los
mayores con su caminar cansino, de un atardecer otoñal en una ciudad
cosmopolita con más de tres millones de habitantes. Donde los sueños, con un
poco de suerte, se pueden hacer realidad….
Mediodía,
vermut de grifo en una plaza madrileña. De repente el sonido de un viejo
bandolón… “unos dedos viejos y ágiles de
un músico callejero me transportaron a mi adorado y añorado Buenos Aires y a
Malena, aquella cándida muchacha que me encandiló con su ternura. Amargas
lágrimas surcan mis mejillas. Malena hace tiempo que ya no está, se fue
dejándome este dolor inconmensurable…”
28 octubre 2017
Y…
llegó el día, es hora de regresar a mi hogar, a mi casa, a miña terriña. Esta
vez no tengo mariposas en el estómago, pero si un dolor punzante en el corazón.
Madrid
–estación de Chamartín- 4,25 de la tarde. Tren Alvia -Coche 2- Asiento 08C







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