martes, 11 de abril de 2017

BUSCANDO OTRO RITMO - Semifinalista en el concurso de micros Catro a Catro (traduccido del gallego)



Último sábado de agosto. Eran las doce de la noche. El pueblo estaba en fiestas y en el palco de la música, en la verbena, la orquesta tocaba las canciones de moda en medio de faroles de colores.
Samuel, entre la gente, saltaba por encima de las cabezas en la búsqueda de alguna chica guapa para sacarla a bailar. La noche está caliente, y del cielo penden estrellas  iluminando aún más el ambiente. Se acicaló con calma, la camisa blanca de manga corta, la corbata que refleja los colores vivos en su cara, la frente despejada con el pelo peinado hacia atrás. Todo él desprende aroma a hombre.
Escogió con calma a la joven. De cabello largo ondulado y negro como el vestido de espaldas al aire. De piel tostada por el sol, se movía al son de la música. Sus labios sensuales color rojo, perfilados en forma de corazón expulsaban el humo de un cigarro. Se cruzaron las miradas y se dijeron sí con los ojos. Se acercó despacio por detrás y le tocó en el hombro derecho; la joven se giró y se dejó hacer. Samuel la rodeó por la cintura  y con manos expertas acercó su cuerpo al de él. Y se olvidaron de todo y de todos.
Los corazones latían a un ritmo frenético, bailaban de puntillas el pasodoble “Campanera”. En seguida la gente de alrededor se apartó para hacerles sitio. Se miraron un rato con ojos encendidos, dejándose arrastrar por la música y el clamor de los espectadores.
Finalizó la pieza.

Samuel se apartó cojeando con la pierna derecha. Ella se fue cojeando con la pierna izquierda.

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