miércoles, 22 de noviembre de 2017

DIARIO DE UNOS DÍAS




2 de Octubre 2017

Antes de que empezara el futuro…

Son  las diez menos cuarto y suena el teléfono de casa, es mi prima. Me recoge en diez minutos. A la carrera me preparo; me gusta ir con ella de tiendas. La carretera está muy transitada a esta hora. Llegamos a Vigo y la mañana es para nosotras. Sonrientes entramos en los comercios y lo miramos todo. En realidad no necesito nada por eso resulta divertido.

 El día está espléndido pero no debemos olvidar que es noviembre. Me vestí a modo cebolla y a medida que pasa la mañana y con más calor,  me desprendo del anorak que cogí prestado del armario en la habitación de mi hija.

La mañana resultó fantástica y fructífera. Me voy de vacaciones en unos días. De momento no tengo demasiada ilusión. Todavía es pronto y no me apetece programar lugares que visitar.

Ya en la tarde, una clase de yoga magnífica para terminar el día.

Llevo a dieta una semana. No adelgacé ni un solo gramo ¡Horror!

Buenas noches día.


Tres de Octubre 2017

Me arreglo para encontrarme con el día. Estoy perezosa, me quedaría en casa pero luego me arrepiento de no haber salido. Ya en la calle camino aprisa, como si fuese a algún sitio en concreto. En realidad no es así, pero tengo que moverme. Las zapatillas son nuevas, de un color azul tirando a negro; calzo un treinta y siete.  Me las pongo un rato todos los días para que se adaptan a mis pies. Las llevaré en el viaje.

Estreno pantalón del mismo color de las zapatillas. Es de tiro alto y muy cómodo… me río ¡nunca creí que llevaría pantalones tan altos de cintura!

A la espalda cargo la mochila. No voy cómoda, la chaqueta, azul marino con dibujos en espiral en rojo y beige, se me sube en el cuello y me hace corcova en la parte alta de la espalda. Esto me disgusta, más bien me horroriza. Pienso que estoy encogiendo.

Termino entrando en una tienda “chic”, me aborda una conocida y me felicita por un trabajo. Gané un premio literario. Le quito importancia y sigo mirando las prendas de vestir. Termino por comprar dos pantalones para mi hijo. Espero que le gusten, aunque no las tengo todas conmigo, no suelo acertar con su estilo.

Ya en la tarde y al calor de una taza de té, me siento satisfecha en la terraza con el libro a medio leer  “en el tiempo de las mariposas”. Un dolor de cabeza galopante me anuncia cambio de tiempo. Dejo la lectura y como siempre que me envuelve el  dolor, y es muy a menudo, dejo el mundo para más adelante.

Buenas noches día.

4 de Octubre 2017

Me levanto muy temprano. Después de la ducha, hurgo en el armario que ponerme de ropa.  Anoche anunciaron lluvias.

Es sábado, caminata de primos.

Soy una máquina, lo dejo todo hecho y la comida dispuesta. Mi hijo está de vacaciones en casa y toca cocinar algo más, “adiós al régimen” “bienvenido kilito”. Son las diez treinta.

Llegamos a playa América con un sol estupendo –ya se volvieron a confundir los meteorólogos- al bajar del coche el viento frío del norte me da una bofetada en toda la cara. ¡Horror! La cabeza. –Lo peor para los migrañeros es el viento frío- Me protejo todo lo que puedo la zona del cuello y cervical. De vuelta y a mitad de camino hago respiraciones profundas y expulso el aire hacia la zona de dolor –cabeza y cervical- me alivia.

A media tarde se acabó  el mundo. De nuevo migraña. Nada de lectura, absolutamente nada de lo que requiera toda mi atención.

Cocino… es lo único que puedo hacer.

Buenas noches día.


5 de Octubre 2017

Domingo… estoy perezosa. Las cosas las ralentizo. Levanto la persiana, afuera la niebla todavía está muy baja.

Medito como de costumbre y luego extiendo la esterilla para hacer unas asanas en la cocina. Es donde tengo más espacio y me gusta el suelo blanco que hace poco que renové. Tiene más luz, haciendo mucho más agradable la estancia.

No tengo que pensar en cocinar, la migraña del día anterior me concedió hoy este tiempo de relax.

Me visto con ropa floja para mi paseo matinal. El día ya está despejado y luce un sol tranquilo. No hay viento, un placer. Me acompaña una amiga, caminamos durante hora y media por el monte cercano a casa. Ya de regreso me pregunto cómo ha salido esa conversación. Hablamos de una parte dolorosa de mi pasado. Rectifico “de una parte de mi vida que había sido dolorosa” y que gracias a la escritura ya está superada. Pero no me gusta hablar de ello… sin embargo lo hice.

-¡Mi hija, horror! Trae tarta de chicharros… ¡que rica!

A media tarde y después de una siesta corta y como todos los domingos, acompañada de mi niña, acurrucadas en el sofá miramos una peli.

Mientras el día se iba apagando nos desperezamos y lo dedicamos a tareas diversas. Mi hija a corregir el relato en gallego que escribí durante la semana.

Buenas noches día.


6 de Octubre 2017

Me gustan los lunes. Es como si la vida comenzase. Se oyen los gritos de los niños camino al colegio, el ruido de los coches y conversaciones que llegan hasta mi ventana. La vida fluye.

Los deberes matinales de la casa los hago rápido y a gusto. Me espera una mañana de compras. Quedan pocos días para el viaje y necesito algunas cosas.

Contenta y ya de regreso, entro en la frutería cerca de casa y me abastezco de todo lo necesario para no volver a salir. Me pruebo lo que me compré. Un jersey negro con una interrogación enorme en dorado ¿será demasiado?

Reflexión: volví a pecar. Me comí media tarta de chicharrones. Adiós régimen.

Por la tarde, y después de ver la novela que me tiene enganchada, me meterá en las profundidades de la escritura. Mi pasión.

Club de lectura a las 19.30 h. Hoy debatiremos sobre la escritora Agota Kristof y su libro Klaus y Lucas.

Buenas noches día.




8 de Octubre 2017

Es casi mediodía cuando llego a casa. El día está muy frío y me hizo caminar aprisa.

Me espera mi hermano para despedirse, durmió en casa por la cercanía al aeropuerto, toma el avión para Madrid a las 13.30. Anoche cenamos los tres, mi hermano, mi hijo y yo. Noche familiar muy agradable.

En el mercadillo compré  panes diversos de masa madre, en el puesto de las empanadas caseras.

Subiendo la calle en pendiente, ralentizo el paso y ya cerca de casa pienso que gasté demasiado: no todo me es necesario.

Solamente ocho días y de viaje cultural. ¡A ver que me encuentro!

Mediodía, me relajo en el sofá con una maravillosa sonata de “samba” que vi publicada en Facebook.

Son las siete, ya estarán al caer las compis de los martes. Vinito y charla agradable.

Termino el día escribiendo en el  diario.

Mi último pensamiento de la noche –“Mañana será un día importante, mi hijo cumple  años”.


9 de Octubre 2017

Noticias en la radio. En unos días hace un año que ganó las elecciones Donald Tramp. Republicano y fanático. ¡Dios nos ayude!

Cuando Dios se esconde detrás de las nubes es porque siente vergüenza de nosotros o siente vergüenza de él –no recuerdo de quién es esta frase.

Hoy es uno de esos días extraños. El sol calienta suave, tierno, amable, ascendiendo las bajas temperaturas de estos días atrás. Se quiere quedar, pero de pronto se torna caprichoso con lluvias intermitentes dejando paso a un aire frio que nos envuelve en el invierno.

Un día como hoy, aunque sobre el tiempo no lo recuerdo por estar confinada a una máquina cuarenta y ocho horas, di a luz un niño ”viejito”. A las siete en punto de la tarde, cincuenta y seis centímetros y tres kilos de peso, mi hijo. ¡Cuarenta años hace de esto!

Un largo vivero de experiencias, anécdotas, alegrías y lágrimas. Fue muy llorón hasta los tres años, convirtiéndose más tarde en un apacible chiquillo y luego en un adolescente introvertido. Esta noche lo celebramos. La tarta ya está reposando en la nevera y los regalos en sus diferentes envoltorios de papeles de colores.

Ya falta menos para el viaje y todavía no me entraron  ganas de indagar sobre la cartelera cultural. Ni un asomo de emoción. Espero que llegado el momento y al preparar la maleta resurja en mí un ápice de alegría.

Son las siete de la tarde en quince minutos tengo mi clase de yoga. Esta noche de nuevo “adiós régimen”. El menú del cumpleañero: cuatro pizzas, de pollo, de verduras, de piña y jamón con tres quesos.

Mañana tengo un día movidito. Pasaré por chapa y pintura. Tengo cita en la peluquería a las nueve y a las doce “fisio” por las molestias de la espalda.

Veo el invierno pasear a través de la luz.



10 de Octubre 2017

Hacía mucho que no conducía. Echaba de menos esa sensación de libertad: de moverte sin esperas en la parada del bus pasando frío o calor, de compartir asiento en un auto lleno de adolescentes ruidosos o personas que hablan a gritos por el móvil. Es muy distinto: escuchar música en un asiento confortable con aire acondicionado a tu gusto. Si: ¡hoy me vino de perlas el coche! El día está gris, cerrado; con esa niebla baja que lo envuelve todo. Gracias hijo.

Ayer, en la cena del cumple, pasé la barrera de todas las dietas; pero no me sentó mal, estaba feliz. Cocinamos los dos: fue divertido. Ya con las velas, su hermana, cuñado y yo, le cantamos “Cumpleaños feliz”. Todo salió fantástico.

Esta tarde relax; sofá, infusión y lectura. El viaje ya está a la vuelta de la esquina.

Mi prima me invitó a un evento mañana por la tarde: una charla sobre actividad emocional.

Ya tengo curiosidad por el viaje. Mañana me pondré a ello.

15 de Octubre 2017

Los días pasan aprisa y sin sobresaltos. Cambié la fecha del viaje, lo aplacé unos días. Hay un estreno de un musical que me interesa y una exposición de arte para finales de mes. Ya estoy feliz, ya estoy en marcha.





No hay comentarios:

Publicar un comentario