2 de Octubre 2017
Antes
de que empezara el futuro…
Son
las diez menos cuarto y suena el
teléfono de casa, es mi prima. Me recoge en diez minutos. A la carrera me
preparo; me gusta ir con ella de tiendas. La carretera está muy transitada a
esta hora. Llegamos a Vigo y la mañana es para nosotras. Sonrientes entramos en
los comercios y lo miramos todo. En realidad no necesito nada por eso resulta
divertido.
El día está espléndido pero no debemos olvidar
que es noviembre. Me vestí a modo cebolla y a medida que pasa la mañana y con más
calor, me desprendo del anorak que cogí prestado del armario en la habitación
de mi hija.
La
mañana resultó fantástica y fructífera. Me voy de vacaciones en unos días. De
momento no tengo demasiada ilusión. Todavía es pronto y no me apetece programar
lugares que visitar.
Ya
en la tarde, una clase de yoga magnífica para terminar el día.
Llevo
a dieta una semana. No adelgacé ni un solo gramo ¡Horror!
Buenas
noches día.
Tres de Octubre 2017
Me
arreglo para encontrarme con el día. Estoy perezosa, me quedaría en casa pero
luego me arrepiento de no haber salido. Ya en la calle camino aprisa, como si
fuese a algún sitio en concreto. En realidad no es así, pero tengo que moverme.
Las zapatillas son nuevas, de un color azul tirando a negro; calzo un treinta y
siete. Me las pongo un rato todos los
días para que se adaptan a mis pies. Las llevaré en el viaje.
Estreno
pantalón del mismo color de las zapatillas. Es de tiro alto y muy cómodo… me
río ¡nunca creí que llevaría pantalones tan altos de cintura!
A
la espalda cargo la mochila. No voy cómoda, la chaqueta, azul marino con
dibujos en espiral en rojo y beige, se me sube en el cuello y me hace corcova
en la parte alta de la espalda. Esto me disgusta, más bien me horroriza. Pienso
que estoy encogiendo.
Termino
entrando en una tienda “chic”, me aborda una conocida y me felicita por un
trabajo. Gané un premio literario. Le quito importancia y sigo mirando las
prendas de vestir. Termino por comprar dos pantalones para mi hijo. Espero que
le gusten, aunque no las tengo todas conmigo, no suelo acertar con su estilo.
Ya
en la tarde y al calor de una taza de té, me siento satisfecha en la terraza con
el libro a medio leer “en el tiempo de
las mariposas”. Un dolor de cabeza galopante me anuncia cambio de tiempo. Dejo
la lectura y como siempre que me envuelve el
dolor, y es muy a menudo, dejo el mundo para más adelante.
Buenas
noches día.
4 de Octubre 2017
Me
levanto muy temprano. Después de la ducha, hurgo en el armario que ponerme de
ropa. Anoche anunciaron lluvias.
Es
sábado, caminata de primos.
Soy
una máquina, lo dejo todo hecho y la comida dispuesta. Mi hijo está de
vacaciones en casa y toca cocinar algo más, “adiós al régimen” “bienvenido
kilito”. Son las diez treinta.
Llegamos
a playa América con un sol estupendo –ya se volvieron a confundir los
meteorólogos- al bajar del coche el viento frío del norte me da una bofetada en
toda la cara. ¡Horror! La cabeza. –Lo peor para los migrañeros es el viento
frío- Me protejo todo lo que puedo la zona del cuello y cervical. De vuelta y a
mitad de camino hago respiraciones profundas y expulso el aire hacia la zona de
dolor –cabeza y cervical- me alivia.
A
media tarde se acabó el mundo. De nuevo
migraña. Nada de lectura, absolutamente nada de lo que requiera toda mi
atención.
Cocino…
es lo único que puedo hacer.
Buenas
noches día.
5 de Octubre 2017
Domingo…
estoy perezosa. Las cosas las ralentizo. Levanto la persiana, afuera la niebla
todavía está muy baja.
Medito
como de costumbre y luego extiendo la esterilla para hacer unas asanas en la
cocina. Es donde tengo más espacio y me gusta el suelo blanco que hace poco que
renové. Tiene más luz, haciendo mucho más agradable la estancia.
No
tengo que pensar en cocinar, la migraña del día anterior me concedió hoy este
tiempo de relax.
Me
visto con ropa floja para mi paseo matinal. El día ya está despejado y luce un
sol tranquilo. No hay viento, un placer. Me acompaña una amiga, caminamos
durante hora y media por el monte cercano a casa. Ya de regreso me pregunto
cómo ha salido esa conversación. Hablamos de una parte dolorosa de mi pasado.
Rectifico “de una parte de mi vida que había sido dolorosa” y que gracias a la
escritura ya está superada. Pero no me gusta hablar de ello… sin embargo lo
hice.
-¡Mi
hija, horror! Trae tarta de chicharros… ¡que rica!
A
media tarde y después de una siesta corta y como todos los domingos, acompañada
de mi niña, acurrucadas en el sofá miramos una peli.
Mientras
el día se iba apagando nos desperezamos y lo dedicamos a tareas diversas. Mi
hija a corregir el relato en gallego que escribí durante la semana.
Buenas
noches día.
6 de Octubre 2017
Me
gustan los lunes. Es como si la vida comenzase. Se oyen los gritos de los niños
camino al colegio, el ruido de los coches y conversaciones que llegan hasta mi
ventana. La vida fluye.
Los
deberes matinales de la casa los hago rápido y a gusto. Me espera una mañana de
compras. Quedan pocos días para el viaje y necesito algunas cosas.
Contenta
y ya de regreso, entro en la frutería cerca de casa y me abastezco de todo lo
necesario para no volver a salir. Me pruebo lo que me compré. Un jersey negro
con una interrogación enorme en dorado ¿será demasiado?
Reflexión:
volví a pecar. Me comí media tarta de chicharrones. Adiós régimen.
Por
la tarde, y después de ver la novela que me tiene enganchada, me meterá en las
profundidades de la escritura. Mi pasión.
Club
de lectura a las 19.30 h. Hoy debatiremos sobre la escritora Agota Kristof y su
libro Klaus y Lucas.
Buenas
noches día.
8 de Octubre 2017
Es
casi mediodía cuando llego a casa. El día está muy frío y me hizo caminar
aprisa.
Me
espera mi hermano para despedirse, durmió en casa por la cercanía al
aeropuerto, toma el avión para Madrid a las 13.30. Anoche cenamos los tres, mi
hermano, mi hijo y yo. Noche familiar muy agradable.
En
el mercadillo compré panes diversos de
masa madre, en el puesto de las empanadas caseras.
Subiendo
la calle en pendiente, ralentizo el paso y ya cerca de casa pienso que gasté
demasiado: no todo me es necesario.
Solamente
ocho días y de viaje cultural. ¡A ver que me encuentro!
Mediodía,
me relajo en el sofá con una maravillosa sonata de “samba” que vi publicada en
Facebook.
Son
las siete, ya estarán al caer las compis de los martes. Vinito y charla
agradable.
Termino
el día escribiendo en el diario.
Mi
último pensamiento de la noche –“Mañana será un día importante, mi hijo
cumple años”.
9 de Octubre 2017
Noticias
en la radio. En unos días hace un año que ganó las elecciones Donald Tramp.
Republicano y fanático. ¡Dios nos ayude!
Cuando
Dios se esconde detrás de las nubes es porque siente vergüenza de nosotros o
siente vergüenza de él –no recuerdo de quién es esta frase.
Hoy
es uno de esos días extraños. El sol calienta suave, tierno, amable,
ascendiendo las bajas temperaturas de estos días atrás. Se quiere quedar, pero
de pronto se torna caprichoso con lluvias intermitentes dejando paso a un aire
frio que nos envuelve en el invierno.
Un
día como hoy, aunque sobre el tiempo no lo recuerdo por estar confinada a una
máquina cuarenta y ocho horas, di a luz un niño ”viejito”. A las siete en punto
de la tarde, cincuenta y seis centímetros y tres kilos de peso, mi hijo.
¡Cuarenta años hace de esto!
Un
largo vivero de experiencias, anécdotas, alegrías y lágrimas. Fue muy llorón
hasta los tres años, convirtiéndose más tarde en un apacible chiquillo y luego
en un adolescente introvertido. Esta noche lo celebramos. La tarta ya está
reposando en la nevera y los regalos en sus diferentes envoltorios de papeles
de colores.
Ya
falta menos para el viaje y todavía no me entraron ganas de indagar sobre la cartelera cultural.
Ni un asomo de emoción. Espero que llegado el momento y al preparar la maleta
resurja en mí un ápice de alegría.
Son
las siete de la tarde en quince minutos tengo mi clase de yoga. Esta noche de nuevo
“adiós régimen”. El menú del cumpleañero: cuatro pizzas, de pollo, de verduras,
de piña y jamón con tres quesos.
Mañana
tengo un día movidito. Pasaré por chapa y pintura. Tengo cita en la peluquería
a las nueve y a las doce “fisio” por las molestias de la espalda.
Veo
el invierno pasear a través de la luz.
10 de Octubre 2017
Hacía
mucho que no conducía. Echaba de menos esa sensación de libertad: de moverte
sin esperas en la parada del bus pasando frío o calor, de compartir asiento en
un auto lleno de adolescentes ruidosos o personas que hablan a gritos por el
móvil. Es muy distinto: escuchar música en un asiento confortable con aire
acondicionado a tu gusto. Si: ¡hoy me vino de perlas el coche! El día está
gris, cerrado; con esa niebla baja que lo envuelve todo. Gracias hijo.
Ayer,
en la cena del cumple, pasé la barrera de todas las dietas; pero no me sentó
mal, estaba feliz. Cocinamos los dos: fue divertido. Ya con las velas, su
hermana, cuñado y yo, le cantamos “Cumpleaños feliz”. Todo salió fantástico.
Esta
tarde relax; sofá, infusión y lectura. El viaje ya está a la vuelta de la
esquina.
Mi
prima me invitó a un evento mañana por la tarde: una charla sobre actividad
emocional.
Ya
tengo curiosidad por el viaje. Mañana me pondré a ello.
15 de Octubre 2017
Los
días pasan aprisa y sin sobresaltos. Cambié la fecha del viaje, lo aplacé unos
días. Hay un estreno de un musical que me interesa y una exposición de arte
para finales de mes. Ya estoy feliz, ya estoy en marcha.

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