viernes, 17 de noviembre de 2017

LA CIMA ESTÁ UN POCO LEJOS (Traducido del gallego)





–Antes que el atardecer sucumbiera a la noche, me dije: mañana será otro día.

La desidia la persiguió todo el día. Por la cabeza le rondaba una frase que no recordaba de quién era y que decía “si quieres creer en ti, necesitas fracasar…” Este consuelo no la ayudaba a sacar la presión que tenía en el pecho, el desasosiego que le recorría por todo su cuerpo. Desayunó una tostada con miel y canela, compota de manzanas y un reconfortante té verde. Desde la ventana de su cocina funcional y recientemente remodelada, observaba la cima de la montaña; se imaginaba, que si extendía los brazos podía tocarla con sus manos. En la radio, la charla de los tertulianos la protegían de sus propias inquietudes. La vida había pasado muy deprisa y ahora necesitaba, más que un reconocimiento, una motivación para seguir y perseguir sueños.

En el bolsillo derecho de su chaqueta, la roja escarlata, guardaba el teléfono móvil que consultaba nerviosamente por si faltaba cobertura, pero seguía mudo. Las horas pasaban perezosas. En su cabeza un ir y venir de pensamientos incontrolados. En el correo electrónico tampoco había entrado ninguna noticia, solo publicidad.

De pronto, al anochecer, cuando sólo pensaba en no pensar más nada, desapareció la presión. Nadie llamó. Se desprendió de los reconocimientos, de los flashes con sonrisas y de la genialidad.


–Sí, ya lo decía la señora Mitchell por boca de la protagonista de aquella gran novela que sí llevó el viento: “mañana será otro día". Quizás también para mí.



No hay comentarios:

Publicar un comentario