Una última mirada a su hogar. Se despidió con un adiós desgarrado desde el alma huérfana. El pañuelo que cubría su cabeza no le permitía mostrar la mandíbula apretada, con furia, con miedo y dolor. Los ojos mudos, vacíos de lágrimas y palabras. Se unió a las demás mujeres.

No hay comentarios:
Publicar un comentario